lunes, 6 de abril de 2015

Surftrip a las Islas Galápagos - Ecuador

Guayaquil, la ciudad más poblada de todo Ecuador (tiene más de 4 millones de habitantes), me recibió con los brazos abiertos. Mi buen amigo Bastien me estaba esperando en el aeropuerto para llevarme a su casa a descansar y a preparar todo el material para irnos al día siguiente a las Islas Galápagos.


En la casa de Bastien estaban su compañero de piso José María y Fico, fotógrafo y estrella del rock.


Juntos nos fuimos a cenar para empezar a planear esta gran aventura:


Ya por la mañana volvimos al aeropuerto para coger el vuelo al archipiélago galapeñao. Volamos con la mejor compañía aérea de todo América: LAN Airlines. Con ella las tablas viajan gratis y los pasajeros van muy cómodos disfrutando de sus nuevos asientos con pantalla individual y películas en estreno.


Ya en el aire, cuando pude ver por primera vez las islas, sentí algo mágico. No sé si fue lo mismo que sintió Darwin pero la visión que tuvo que tener él no pudo ser muy diferente a la mía ya que apenas se modificó nada del archipiélago desde entonces. Es algo así como las Islas Canarias pero vacías de edificios y llenas de animales, llenas de vida. Además, el mar que las rodea tiene un color azul turquesa mega-transparente que te permite ver la sombra de los peces más grandes desde el avión.


Que todo este espectáculo de la naturaleza permanezca intacto es gracias al plan de turismo ecológico que se está desarrollando en las islas con el fin de preservar las especies. A mi me cobraron 100 dólares por entrar como extranjero pero los pagué encantado sabiendo que con ese dinero se ayuda a conservar la grandiosa biodiversidad de flora y fauna que hay, la cual le hizo ganarse la denominación de “Islas Encantadas”. Es que se ven tan puras… Apenas hay turismo y seres humanos, yo creo que los leones marinos nos superan en número allí! Da mucho que pensar. Otra prueba más de que el ser humano no es más que otro mero habitante de este planeta, y no su dueño como algunas personas piensan.


La vida en la pequeña Isla de San Cristóbal es tranquila. Nos solíamos levantar a la hora que queríamos pues el “crowd” (la cantidad de gente surfeando) no era un problema y el viento solía salir ya de noche, siendo a veces bueno y a veces malo. Desayunábamos un encebollado (es como una sopa de pescado) en “Encebollados El Maremoto” con lo que se pescaba en ese mismo amanecer y cogíamos un taxi directo a la zona de olas, desde allí, viendo el mar, decidíamos caminar hacia la izquierda o hacia la derecha.



En total teníamos cuatro posibilidades de olas, todas ellas sin gente y funcionando todo el día. Podías surfear hasta la sobredosis o hasta que el sol abrasador te ganase la partida. A mi me la ganó y me dibujó un “mapita" en la espalda que me llevo de recuerdo.


La primera opción que teníamos al llegar a esta zona era un pico llamado “La Lobería”. Éste era muy sensible al swell. Tenía olas todos los días aunque lo que más tenía eran leones marinos (de ahí su nombre). Muchos de estos leones marinos se acomodaban en tu mochila mientras surfeabas y al salir no les podía echar tocándolos porque se les quedaba impregnado tu olor de humano y luego no los querían en su familia.



Raro era el día en que no veíamos una tortuga en el pico:



A la derecha de “La Lobería” estaba “El Velero” y más a la derecha, “El Pico”. Por último, ya al fondo, teníamos la joya de la corona: “El Tongo”. Una izquierda kilométrica y carveable a la que se podía ir andando (45 minutos) desde donde te dejaba el taxi o atravesando el aeropuerto para llegar antes. Lo de atravesar el aeropuerto era una buena opción pero en el momento en el que yo fui la policía estaba un poco tensa porque recientemente unos surfistas habían atravesado la pista justo cuando un avión iba a aterrizar y éste tuvo que subir de nuevo in-extremis ante los ojos de todos los asombrados presentes.



Lo mejor de todo es que, por si estas olas solitarias no fuesen suficientes, había por lo menos otras dos más en la isla. Una izquierda llamada “El Cañón” que justo no se podía surfear esa semana porque tenía un barco encallado y lo estaban vaciando. Y una derecha llamada “Carola” que funciona con swell del norte y que se dice que es una de las mejores derechas de América… Por desgracia sólo nos entraron swelles del sur así que habrá que volver en otra ocasión! La ola rompe justo detrás de este faro:


Por si todo esto fuese poco, el amigo local de Bastien, Toto, era un tío diez, además de ser un gran surfista. El primer día que llegamos estaba dando un concierto con su hermano y unos amigos en el bar del pueblo. Tocaban una música muy tranquila, como el surf que se hace allí. Para continuar con la tradición empezamos a reunirnos en ese bar todas la noches, jugábamos al billar, nos relacionábamos con la gente local y hablábamos de las sensaciones de disfrute que produce surfear olas así. La vida era bien bonita y simple en “Las Encantadas”.


Un día, Toto nos llevó a la cima del volcán “El Junco”. En su cráter se sitúa el mayor lago de agua dulce del archipiélago y desde él se puede ver prácticamente toda la isla:


A la vuelta paramos en una cueva natural y luego volvimos al pueblo a nuestro banco habitual para ver el atardecer:



Es curiosa la cantidad de especies que conviven en en la isla. Hay varias que sólo se pueden ver en las Galápagos como la iguana marina:


También me llamó la atención la imagen que tienen los niños al salir del colegio, es justo esta:


Tuve la suerte de conocer a mucha gente en la semana que estuve allí. Una de esas personas, Pablo, estaba trabajando en el Centro de Ciencia de Galápagos. Él nos invitó a visitarle en las instalaciones del Centro y, junto al resto del equipo que allí trabajaban, nos explicó lo que significa turismo ecológico y a qué se dedicaban ellos en concreto.


También nos invitaron a acompañarles una mañana a localizar tortugas para medirlas, pesarlas y marcarlas para controlar que todo estuviese bien. Teníamos que bucear para encontrarlas y avisar si veíamos alguna para que ellos la subieran a la lancha.



 Estuvimos buceando un buen rato. No vimos tiburones pero sí muchos leones marinos y peces, además de tortugas claro:



Ese día buceando encontramos la tortuga más grande que se vio en todo el año. Pesaba 70 kilos y costó muchísimo subirla a bordo. Lo heavy es que por la tarde vimos en tierra a una que era el doble de grande y que tenía 180 años, es decir, que ya estaba cuando vino Charles Darwin en su primer y único viaje. Ésta era:


También había varias pequeñitas. Éstas eran de tamaño mediano:


De vuelta en el continente llegamos justo para ver el "Clásico del Astillero", un partido de fútbol en el que se enfrentan los dos equipos más populares del fútbol ecuatoriano, el Barcelona Sporting Club y el Club Sport Emelec, ambos de Guayaquil. Me acuerdo que hace varios años vi un reportaje en Deportes Cuatro sobre un equipo de fútbol sudamericano que tenía el mismo nombre y el mismo escudo que el Barcelona porque lo había fundado un catalán que vivía fuera de casa. No me podía creer que estuviese viendo el derby de ese equipo en directo. Cosas de la vida.


Como Bastien tenía clases que recuperar me fui con sus amigos a la costa.


Me trataron de lujo todos ellos. Me sentía como uno más. Me llevaron a las mejores olas y nos lo pasamos muy bien. Desde aquí me gustaría darles las gracias por portarse tan bien conmigo. Espero verles en Europa!!
Lo malo es que los últimos días los pasé enfermo. Un día dormí con el aire acondicionado a 16º y lo pagué caro. Antibióticos y de vuelta para Guayaquil.


Estas fueron mis últimas fotos en este bonito país:




martes, 31 de marzo de 2015

Video Islas Galápagos

Cuando viajas a un lugar tan bonito como las Galápagos la mitad del video ya está hecho con lo todo lo que allí hay. Sólo hace falta rezar para que te cuadren un par de olas buenas y listo! Videaco para el recuerdo!!

Fico Calderón, Bastien Hurtado y Toto Idrovo muchas gracias por llevarme a este paraíso!! Vaya semana más ACOJONANTE!!


Pablo Montero | Islas Galápagos | from PaulMontana on Vimeo.

Imágenes grabadas, montadas y editadas por Fico Calderón (@latravesia.surf).
Música: Everytime - Foals

lunes, 9 de marzo de 2015

Convenio Bilateral a Lima-Perú

Desde que conocí Perú en 2012 no he parado de pensar en él. No sé porqué pero es el país de Sudamérica que más me atrae para vivir. Definitivamente es un lugar con mucho encanto para mí.

Cuando en septiembre del año pasado salieron las listas de los destinos de la USC (Universidad de Santiago de Compostela) para hacer un Intercambio con algunas de las Universidades América Latina (entre ellas Perú) lo vi claro, tenía ante mi la oportunidad de seguir viajando y conociendo diferentes culturas y maneras de vivir y a la vez podía terminar con mis estudios de Farmacia. No lo pensé dos veces y eché mi solicitud. Junto a ésta había que entregar una carta con las motivaciones personales en la que, como no, incluí el surf. Mi segunda opción fue Costa Rica y mi tercera, Cuba.

En realidad es muy difícil encontrar un sitio al que poder ir a estudiar si son pocas las asignaturas que te quedan ya que estas tienen que cuadrar con el cuatrimestre que vas a estar de Convenio Bilateral. También es difícil encontrar una Universidad que esté más o menos cerca de las olas. Yo encontré todo esto y más en Lima: buen clima, buena gente, buena Universidad, olas todos los días y más o menos buen precio. En resumen, buena calidad de vida.

Pasados dos meses, exactamente un viernes de resaca, me llegó el mail con la buena noticia de que había sido seleccionado para realizar el segundo cuatrimestre del curso 2014/15 en la Universidad Mayor de San Marcos, en Lima (Perú). Vaya alegría me llevé!!

Estuve un par de meses intentando dejar todo arreglado para poder irme tranquilo y a principios de febrero, con el tiempo ya casi encima, decidí vender todas las tablas que iba a dejar en casa y quedarme sólo con las 4 mágicas que me iba a llevar al viaje: dos Pukas, una Lost y una JS.



Durante las últimas semanas en casa me di varios baños buenos en Barrañán y en mi querida Bahía del Orzán. Esta es una foto que me hizo La Vieja Escuela en Barrañán uno de esos días:


Además, aproveché para cenar en algunos de mis restaurantes favoritos de la ciudad y así irme con un buen sabor de boca y, de paso, con algunos quilos de reserva jejeje. Mi última noche en casa cené un buen mero con Iria en A Mundiña:



El domingo 15 de febrero por la mañana me fui para Madrid con mis compañeros de La Vieja Escuela que se iban de viaje a Marruecos y se ofrecieron a llevarme hasta Madrid porque volaban desde allí.


A las pocas horas de salir vimos bastante nieve y paramos a hacernos la foto de rigor jajaja:




Ya en Madrid, me dejaron en la M-40 y se fueron rápido para el aeropuerto que llegaban muy justos para coger el avión. Desde aquí me gustaría darles las gracias de nuevo por como me tratan siempre!! Ya sé que les han cuadrado unas olas épicas en África...


Allí estuve esperando un ratito hasta que me vinieron a buscar Tony y Mariano. Juntos fuimos a dejar las maletas y las tablas a casa de Ro (la hermana pequeña de Mariano) y nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad.



Una cosa llevó a la otra y acabamos saliendo de fiesta hasta altas horas de la madrugada. En verdad, había decidido ir a Madrid el domingo y no antes para así no salir de fiesta ese fin de semana y llegar despejado a Lima, pero en Madrid una cosa está clara: uno se puede liar hay cualquier día de la semana.


Al despertarnos el lunes, ya al mediodía, íbamos a ir comer a mi sitio favorito de Madrid pero estaba cerrado! No problem, los hermanos Gómez-Ulla y Tony me llevaron al Alfredo´s Barbacoa y no estuvo nada mal la verdad! Me comí una súper-hamburguesa riquísima y no pude evitar pedirme otra más pese a que son gigantes. Era tan surreal la situación que el cocinero del restaurante salió a ver quién se iba a comer dos de esas masividades jajaja.



Por la tarde-noche nos despedimos de Ro y nos fuimos al aeropuerto. Mariano le dio un abrazo de esos de 30 segundos que suele dar, como no jajaja:


El coche iba llenísimo. Primero tuvimos que jugar al Tetrix para meter todo y luego hacer malabares para meternos nosotros. Al llegar al aeropuerto los de Air Europa fliparon y nos quisieron cobrar 300 euros pero después de ingeniárnosla para juntar todo y que pareciera menos nos bajaron hasta 150 euros. Aquí van dos ataúdes y varias maletas haha:


Al llegar a Lima nos fuimos directos al Hostel. No estábamos muy cansados del viaje porque volamos directos pero Mariano estaba reventado, posiblemente por un perrito que se había comido el domingo en la calle. Era el minuto 1 y ya estábamos recurriendo al mítico Electroral:


Para quienes no lo conozcáis, Mariano es mi mejor amigo desde que éramos pequeños. Ahora trabaja entre Europa y Perú persiguiendo su sueño empresarial: AIM clothing. Aquí le podemos ver con una de sus camisetas:


Yo no tenía problemas estomacales así que me tomé mi primer clásico desayuno latino: frutas con yogur.


Ese mismo día fuimos a surfear a la playa que hay en la ciudad: Punta Roquitas. A esta se puede ir andando desde el Hostel ya que está a menos de 25 minutos caminando. Las olas estaban pequeñas pero la temperatura del agua era muy agradable.


Al día siguiente fui a la Universidad para reunirme con la encargada de los Intercambios. Mariano me acompañó. Nos echamos unas risas hablando con ella y paseando por el campus, luego comimos un menú por 7 soles (2 euros) en el campus universitario y volvimos al hostel.



Esa misma tarde empezamos a buscar algún departamento donde asentarnos hasta junio. La verdad es que el tema está bastante complicado. Sólo hay cuatro zonas "buenas" en la ciudad y en ellas los precios son parecidos a los de Europa. Nosotros queríamos vivir cerca de la playa así que optamos por la zona de Miraflores. Vimos varios departamentos pero ninguno nos gustó. Especialmente nos llamó la atención, y no por nada bueno, uno que había en una planta nº 20 de un edificio antiguo. La propietaria pedía 1500 dólares al mes. Parecía que estaban de coña ya que el piso estaba casi en ruinas, estaba en una calle superuidosa, vistas bastante chungas y, por si fuera poco, el vecino del piso de abajo había tirado a su compañero por el balcón en una discusión... Vaya panorama.


Cuando parecía que no íbamos a encontrar nada lógico, un amigo de un amigo se puso en contacto con nosotros y nos enseñó un departamento genial a muy buen precio. Desde él se ve la Herradura (es la mejor ola de Lima) y es un piso muy amplio y luminoso. Además está recién remodelado. Hala, ya tenéis donde quedaros ;)


Ya con la dormida tranquila sólo me faltaba solucionar un par de cosas relacionadas con la Universidad tipo la matrícula, los horarios de los cursos, etc; así que me fui a la Facultad de Medicina que es donde se imparte Farmacia. Esta Facultad no está dentro del campus universitario sino que está en pleno centro de Lima, fuera de las zonas turísticas y de las zona universitarias. Lo que voy a ver allí va a ser 100% peruano, de hecho soy el primer alumno que tienen de Intercambio en su historia... No es de extrañar por ello que el propio director académico de los estudios de Farmacia me viniera a recibir. Fue bastante curioso para mi que mientras conversábamos en su despacho una amable señorita nos trajera unas cocacolas con hielo y que el director pusiese el partido de Champions del Barsa en la tele del despacho jajaja. Con la misma me dijo que el curso empezaba el día 23 de marzo por lo que tenía un mes más de vacaciones que podía aprovechar para viajar.

Volví al hostel para contárselo a Mariano y ver las opciones que teníamos de viajes pero Mariano tenía mucho que trabajar y no me podía acompañar. Con la misma, llamé a mi hermano ecuatoriano Bastien Hurtado para ver qué hacía y me dijo que justamente se estaba comprando un billete de avión a las Islas Galápagos. Me dijo que se aproximaba un swell perfecto y que no podíamos fallar. No me lo pensé dos veces y compré el billete del tirón. Iba a pasar todo el mes de marzo en Ecuador.


El día antes de coger el vuelo a Guayaquil (Ecuador) conocimos a una pandilla de chilenos super buena onda con los que estábamos compartiendo habitación. Juntos nos fuimos a cenar al sitio más mítico de Miraflores: "El enano".



Para bajar la comida y despedirnos nos tomamos unas "chelas" (cervezas) en la terraza del hostel. La verdad es que no los pasamos de la hostia. Desde aquí les mando un fuerte abrazo. Espero verles de nuevo!